¡Buena suerte!
Exposición oral
La exposición oral
La exposición oral es una exposición que se hace en voz alta ante un auditorio formado por varias personas.
La exposición oral tiene lugar en una
situación en la que el público oye y ve al orador, es decir, a la
persona que habla. De ahí la importancia que adquieren aspectos como la pronunciación y la entonación,
por una parte, y los gestos, por otra. El orador debe procurar que su
pronunciación sea nítida y su entonación adecuada a los contenidos que
expone; y ha de emplear los gestos con mesura, de manera que sirvan para
recalcar o apoyar lo que está diciendo.
Elaborar un guión
El guión es un esquema en el que se recogen los puntos esenciales que se van a desarrollar en una exposición.
En el caso de la exposición oral, el
guión es un instrumento especialmente valioso, pues nos permite seguir
en la presentación de las ideas un orden fijado de antemano, a la vez
que reduce las posibilidades de que olvidemos algunas cuestiones
importantes o nos quedemos “atascados”, con la mente en blanco.
Un buen guión ha de incluir las ideas principales de la exposición y ha de ofrecer una estructura clara en la que esas ideas aparezcan organizadas y jerarquizadas.
Pautas para realizar una exposición oral
A la hora de preparar y llevar a cabo una exposición oral, será útil seguir estas pautas:
♦ Conviene que en el curso de la exposición nos atengamos al esquema fijado en el guión.
♦ Es recomendable anunciar al principio el tema que vamos a desarrollar y la estructura que va a tener nuestro discurso.
♦ Se debe iniciar la exposición de una manera que resulte atrayente
para el público. Si se consigue captar desde el primer momento la
atención del oyente, éste seguirá con mayor interés las fases
posteriores de la exposición.
♦ Se ha de cuidar especialmente la expresión. La corrección, la claridad y la sencillez son requisitos básicos.
♦ A lo largo de la intervención, hay que proporcionar indicios
que permitan identificar la información que consideramos fundamental.
Se puede destacar esa información recalcándola con el tono de voz o
indicando directamente la importancia que le atribuimos: “me interesa
destacar …”. “quiero hacer hiincapie en …”.
♦ Es necesario estar atentos a las reacciones del auditorio,
para acomodar nuestra intervención a ellas. Si observamos, por ejemplo,
que los oyentes se han despistado, deberemos explicar de nuevo aquellos
puntos que hayan podido resultar oscuros.
♦ Debe finalizarse la intervención retomando las líneas principales de la exposición y resumiendo las distintas conclusiones alcanzadas.

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